En una comunicación normal los datos se envían a través del medio tal como son, sin sufrir modificaciones de ningún tipo, de tal forma que el mensaje que representan puede ser interceptado y leído por cualquier otra entidad que acceda a él durante su viaje por el medio.
Pero hay ocasiones en las que nos interesa que dicho mensaje solamente pueda ser interpretado correctamente por el emisor del mismo y por el receptor al que va dirigido. En estas ocasiones es necesario implementar algún mecanismo de protección de la información sensible tal que el mensaje viaje seguro desde la fuente al destino, siendo imposible la interceptación por terceros del mensaje, o que si se produce ésta, el mensaje capturado sea incomprensible para quien tenga acceso al mismo.
La cristología es el estudio de los criptosistemas: sistemas que ofrecen medios seguros de comunicación en los que el emisor oculta o cifra el mensaje antes de transmitirlo para que sólo un receptor autorizado pueda descifrarlo. Sus áreas principales de interés son la criptografía y el criptoanálisis, pero también se incluye la esteganografía como parte de esta ciencia aplicada. En tiempos recientes, el interés por la criptología se ha extendido también a otras aplicaciones aparte de la comunicación segura de información y, actualmente, una de las aplicaciones más extendidas de las técnicas y métodos estudiados por la criptología es la autentificación de información digital (también llamada firma digital).
Los métodos de cifrado se han dividido en dos categorías: cifradores de sustitución y cifradores de transposición. En un cifrador de sustitución, cada letra o grupo de letras se sustituye por otra letra o grupo de letras para disfrazarlas. Los cifradores de sustitución preservan el orden de los símbolos del texto en claro, pero los disfrazan. El cifrador de sustitución más antiguo que se conoce es el cifrador de César, atribuido a Julio César.
En resumen, así es como se consigue transmitir mensajes cifrados para que solo alguien autorizado los descifre y se pueda confiar en la confidencialidad del asunto sin que otras personas puedan descubrirlo.
Esta ciencia está dividida en dos grandes ramas: la criptografía, ocupada del cifrado de mensajes en clave y del diseño de criptosistemas (hablaremos de éstos más adelante), y el criptoanálisis, que trata de descifrar los mensajes en clave rompiendo así el criptosistema.
CriptografíaLa criptografía es una de las ciencias que se encargaba del estudio de la protección y la confidencialidad de informaciones militares y políticas, pero en la actualidad es una ciencia interesante no sólo en esos círculos cerrados, sino para cualquiera que esté interesado en la confidencialidad de unos determinados datos: actualmente existe multitud de software y hardware destinado a analizar y monitorizar el tráfico de datos en redes de computadoras; su uso indebido es un grave problema y una enorme fuente de ataques a la intimidad de los usuarios y a la integridad de los propios sistemas.
Criptoanálisis
El criptoanálisis es la ciencia opuesta a la criptografía, ya que si ésta trata principalmente de crear y analizar criptosistemas seguros, la primera intenta romper esos sistemas, demostrando su vulnerabilidad; es decir, trata de descifrar los criptogramas.
El criptoanálisis es la ciencia opuesta a la criptografía, ya que si ésta trata principalmente de crear y analizar criptosistemas seguros, la primera intenta romper esos sistemas, demostrando su vulnerabilidad; es decir, trata de descifrar los criptogramas.
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